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Tener varios bancos, diferentes fondos de inversión, inmuebles y participaciones empresariales puede transmitir una sensación de diversificación.

Pero existe una diferencia importante entre tener el patrimonio repartido y tenerlo realmente diversificado.

Con los años, es habitual ir acumulando decisiones financieras. Una inversión contratada con una entidad. Una cartera gestionada por otro banco. Un inmueble. Participaciones en una empresa. Liquidez distribuida entre distintas cuentas.

Cada decisión puede tener sentido individualmente.

El problema aparece cuando nadie analiza cómo encajan todas esas piezas.

 

Porque una cartera es una pieza del patrimonio. No es el patrimonio.

 

Tener más inversiones no significa necesariamente estar más diversificado

La diversificación no depende simplemente del número de productos, bancos o activos que tenemos.

Podemos tener diez fondos diferentes y descubrir que muchos invierten en las mismas compañías, sectores o mercados.

Podemos trabajar con tres bancos y comprobar que las tres carteras están asumiendo riesgos muy similares.

También podemos tener una cartera financiera aparentemente conservadora mientras una parte muy importante de nuestro patrimonio está concentrada en una empresa o en activos inmobiliarios.

 

La pregunta relevante no es:

“¿Cuántas inversiones tengo?”

Sino:

“¿Qué riesgo está asumiendo mi patrimonio en su conjunto?”

 

Esta es una de las diferencias fundamentales entre gestionar inversiones y gestionar patrimonio.

 

El riesgo de construir el patrimonio por acumulación

Los patrimonios no siempre se construyen siguiendo un plan perfectamente definido.

Normalmente evolucionan.

Cambian las necesidades familiares. Crece una empresa. Se compra o se hereda un inmueble. Aparece liquidez después de una operación empresarial. Se establecen relaciones con nuevas entidades financieras. Se incorporan nuevas inversiones.

Con el tiempo, el resultado puede ser un patrimonio compuesto por buenas decisiones individuales pero sin una estrategia que las conecte.

El problema no tiene por qué estar en la calidad de los activos.

Puede estar en la falta de coordinación.

 

Tres bancos no son tres estrategias patrimoniales

Trabajar con varias entidades financieras puede tener sentido.

Permite acceder a diferentes servicios, gestores, productos o especialistas y evita concentrar toda la relación financiera en una única entidad.

Pero también existe un riesgo: que cada banco vea exclusivamente la parte del patrimonio que gestiona.

Una entidad puede considerar adecuada una determinada exposición a renta variable porque analiza únicamente su cartera.

Una segunda entidad puede llegar a la misma conclusión.

Y una tercera también.

Por separado, las tres decisiones pueden parecer razonables.

En conjunto, pueden generar una exposición al riesgo muy superior a la que la familia desea asumir.

Por eso, cuando existen varias entidades, resulta especialmente importante disponer de una visión patrimonial consolidada.

 

La diversificación también debe incluir la empresa

Esta cuestión es especialmente relevante para empresarios y familias empresarias.

Si una parte importante del patrimonio está concentrada en la propia empresa, ya existe una exposición considerable a un determinado negocio, sector o entorno económico.

La cartera financiera no debería analizarse al margen de esta realidad.

En determinados casos, puede tener sentido que las inversiones financieras aporten precisamente aquello que el resto del patrimonio no proporciona: mayor diversificación o liquidez.

La pregunta deja de ser “¿qué cartera es mejor?” para convertirse en “¿qué cartera necesita este patrimonio?”.

 

¿Y los inmuebles?

Los inmuebles también forman parte de la ecuación.

Una familia puede disponer de una cartera financiera ampliamente diversificada y, al mismo tiempo, concentrar una proporción importante del patrimonio en inmuebles de una misma zona.

Desde una perspectiva exclusivamente financiera, la cartera puede parecer equilibrada.

Desde una perspectiva patrimonial, la conclusión puede ser distinta.

Además del valor de los activos, conviene considerar su liquidez, concentración geográfica, capacidad de generar rentas, costes asociados y función dentro del patrimonio familiar.

 

Diversificar el patrimonio exige mirar más allá de los mercados financieros.

 

La liquidez también forma parte de la estrategia

No todo el patrimonio debe estar invertido.

Una familia puede necesitar liquidez para cubrir gastos, afrontar compromisos fiscales, financiar proyectos, aprovechar oportunidades o responder ante imprevistos.

La cuestión es determinar cuál es el nivel adecuado.

Un exceso de liquidez puede reducir la eficiencia del patrimonio a largo plazo.

Una liquidez insuficiente puede obligar a vender inversiones u otros activos en un momento poco favorable.

La liquidez, por tanto, no es simplemente “dinero pendiente de invertir”.

 

Es otra pieza de la planificación patrimonial.

 

Fiscalidad y sucesión: las piezas que a menudo se analizan demasiado tarde

Algunas decisiones pueden parecer adecuadas desde un punto de vista financiero y cambiar cuando incorporamos la fiscalidad o la sucesión.

  • ¿Cómo está estructurada la propiedad de los activos?
  • ¿Qué implicaciones pueden tener determinadas decisiones?
  • ¿Qué ocurrirá cuando llegue el momento de transmitir el patrimonio?
  • ¿Existe una empresa familiar?
  • ¿Hay suficiente liquidez?
  • ¿Las decisiones financieras están coordinadas con los profesionales fiscales y jurídicos correspondientes?

 

Estas preguntas también forman parte de la gestión patrimonial, aunque no aparezcan en el extracto mensual de una cartera.

 

La importancia de consolidar el patrimonio

Para saber si un patrimonio está realmente diversificado, primero debemos ser capaces de verlo en su conjunto.

Una visión consolidada permite identificar:

  • qué activos componen el patrimonio;
  • dónde están depositados;
  • qué peso representa cada uno;
  • qué riesgos comparten;
  • qué nivel de liquidez existe;
  • qué concentraciones pueden haber pasado desapercibidas;
  • cómo encajan las inversiones con la empresa y los inmuebles;
  • y si la estructura responde a los objetivos de la familia.

 

Esta fotografía puede revelar una realidad muy distinta a la que obtenemos analizando cada cartera por separado.

 

De tener muchos activos a tener una estrategia

Una estrategia patrimonial no implica necesariamente cambiar todas las inversiones.

A veces el primer paso es mucho más sencillo: entender qué tenemos y por qué lo tenemos.

  • ¿Qué función cumple cada cartera?
  • ¿Por qué mantenemos determinada liquidez?
  • ¿Qué peso tiene la empresa?
  • ¿Cuál es nuestra exposición inmobiliaria?
  • ¿Qué riesgos se repiten entre distintos bancos?
  • ¿Qué necesidades tendrá la familia durante los próximos años?

 

Cuando estas preguntas tienen respuesta, podemos empezar a tomar decisiones sobre el conjunto.

Ahí es donde la gestión patrimonial aporta una perspectiva distinta a la simple selección de productos.

 

El papel del asesoramiento patrimonial independiente

Cuando el patrimonio está distribuido entre distintas entidades, es difícil que una de ellas actúe como única referencia del conjunto.

Cada banco conoce los activos que custodia o gestiona, pero no necesariamente dispone de una visión completa del resto del patrimonio.

El asesoramiento patrimonial independiente permite adoptar otra perspectiva: empezar por el patrimonio del cliente y no por el catálogo de una entidad concreta.

El objetivo es analizar el conjunto, coordinar las distintas piezas y determinar si todas responden a una estrategia común.

 

La pregunta no es cuántos bancos tienes

Ni cuántos fondos.

Ni cuántos inmuebles.

Ni cuántas inversiones distintas aparecen en tus extractos.

 

La pregunta es:

¿Todo lo que tienes funciona como un patrimonio o simplemente es una suma de activos?

 

Puedes tener buenos productos.

Puedes trabajar con buenos bancos.

Puedes tener una cartera diversificada.

Y, aun así, no tener una estrategia patrimonial.

Porque la diversificación real no consiste únicamente en repartir.

 

Consiste en entender cómo encaja cada pieza dentro del conjunto.

 

Preguntas frecuentes

¿Tener inversiones en distintos bancos significa estar diversificado?

No necesariamente. Las diferentes carteras pueden invertir en activos, sectores o mercados similares. Para conocer la diversificación real es necesario analizar todas las posiciones conjuntamente.

¿Qué es una visión patrimonial consolidada?

Es el análisis conjunto de los diferentes componentes del patrimonio, incluyendo inversiones financieras, liquidez, inmuebles y participaciones empresariales, para obtener una imagen global de su estructura y riesgos.

¿La empresa debe formar parte de la estrategia patrimonial?

Sí. Para muchos empresarios, la empresa representa una parte importante de su patrimonio y de su riesgo global. La cartera financiera debería analizarse teniendo en cuenta esa exposición.

¿Qué diferencia existe entre patrimonio repartido y patrimonio diversificado?

Un patrimonio repartido simplemente está distribuido entre diferentes activos o entidades. Un patrimonio diversificado busca evitar concentraciones excesivas y estructura las distintas exposiciones de acuerdo con los objetivos y riesgos globales.

¿Por qué puede ser útil un asesor patrimonial independiente si trabajo con varios bancos?

Porque puede analizar las diferentes carteras desde una perspectiva global, sin limitar el análisis a una única entidad, y ayudar a coordinarlas dentro de una estrategia patrimonial común.

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