La reciente escalada arancelaria promovida por el presidente estadounidense Donald Trump ha devuelto la geopolítica al primer plano del análisis macroeconómico y financiero. Esta vez, la tensión no se centra únicamente en lo comercial, sino también en lo territorial: Groenlandia.
Una nueva herramienta de presión geopolítica
El anuncio de aranceles del 10% a las importaciones de varios países europeos, condicionado a la aceptación del plan de EE. UU. para adquirir Groenlandia, marca un punto de inflexión en el uso del comercio como instrumento de presión geoestratégica. Como señala Michaël Nizard, de Edmond de Rothschild AM, Trump está transformando los intercambios comerciales en una palanca de poder político.
Impacto macroeconómico moderado, riesgo político creciente
Pese a que desde firmas como Lombard Odier se minimiza el impacto directo en el PIB o la inflación, se reconoce que el verdadero peligro está en la fragmentación de alianzas históricas. Las tensiones con Europa, en pleno contexto preelectoral en EE. UU., elevan el coste político y la posibilidad de represalias coordinadas por parte de la UE.
Groenlandia: mucho más que una isla
Por su ubicación estratégica en el Ártico y su acceso a recursos clave, Groenlandia se perfila como un activo de seguridad global. La presión estadounidense se percibe como una amenaza directa a la soberanía europea, lo que podría poner en peligro el frágil equilibrio del acuerdo comercial transatlántico.
Mercados: volatilidad contenida pero no ausente
Aunque la reacción de los mercados ha sido moderada, firmas como Julius Baer y Flossbach Von Storch destacan el repunte del sector defensa y el oro como valores refugio. La incertidumbre institucional ha generado una renovada atención sobre la necesidad de diversificar y blindar las carteras frente a shocks políticos.
La defensa como nuevo termómetro de soberanía
El Stoxx Europe Aerospace & Defence ha subido un 15% en pocas semanas, reflejando un cambio estructural en la percepción del riesgo. Tal como afirma Nizard, «la defensa, antes marginal en las carteras, se impone como un barómetro de soberanía».
Claves para los inversores
En Minvestgrup creemos que esta situación refuerza la importancia de:
Diversificar geográfica y temáticamente las inversiones
Priorizar activos de calidad y refugio en entornos de tensión institucional
Analizar el riesgo político como una variable estratégica en la planificación patrimonial
«Cuando el comercio deja de ser un ancla de estabilidad y se convierte en herramienta de presión, el inversor debe replantear sus coordenadas.»
Fuente: Funds People